La Caldera nace en 1995 por iniciativa de unos jóvenes artistas que buscaban un espacio adecuado para sus proyectos de danza contemporánea. Es así como Álvaro de la Peña, Montse Colomé, Lipi Hernández, Carles Mallol, Inés Boza, Alexis Eupierre, Toni Mira, Claudia Moreso, Maria Rovira, Sol Picó y Carles Salas, junto con la productora Fani Benages, se asocian para transformar una antigua fábrica de cinturones de Gracia, primero en un espacio compartido de creación y más adelante en una plataforma de creación estable e independiente, un proyecto colectivo y pionero en el estado español.

En sus inicios y hasta el año 2004, las actividades principales del centro son los ensayos de las producciones de los socios, clases abiertas y cursos, algunas actividades vinculadas al barrio generadas por Montse Colomé, y residencias puntuales de compañeros de profesión con una cesión de espacio en el centro de manera informal.

Debido al crecimiento progresivo del proyecto, una de las socias fundadoras, Lipi Hernández, asume en 2005 la dirección artística del centro y, junto con la gestora cultural Beatriu Daniel, inician un modelo de dirección compartida y forman un equipo de gestión profesional. El también socio fundador, Alexis Eupierre, se une a ellas para diseñar e impulsar las relaciones internacionales.

A partir de ese momento, La Caldera inicia su etapa de consolidación como centro de creación de danza y artes escénicas, con un apoyo más estable por parte de las administraciones y unas líneas de acción más definidas que configurarán el proyecto futuro: el apoyo a la creación con un programa anual de residencias y cursos para profesionales, la vinculación e interacción con el territorio y el trabajo en red con otros proyectos y artistas nacionales e internacionales.

Esta etapa de crecimiento fue reconocida en 2006 cuando La Caldera recibió el Premio Nacional de Danza.

En 2007, Alexis Eupierre pasa a compartir la dirección artística con Lipi Hernández hasta que en 2009 coge su relevo, manteniendo el tándem con Beatriu Daniel hasta el 2011 y más tarde con el apoyo de Raquel Ortega, que también se incorpora al equipo de gestión. Los años que siguen, La Caldera vive importantes cambios internos y de apertura, adaptándose a la aparición de otras iniciativas similares en la ciudad, y al mismo tiempo haciendo frente a una fuerte crisis económica global.

En 2009 es también cuando la planta principal del edificio pasa a formar parte de La Caldera y esto supone, no sólo la creación de un espacio social de encuentro para todos los miembros, usuarios y visitantes de la casa, sino también un espacio de oficina compartido. Primero se instalan los equipos de producción de las compañías residentes y, más adelante, se incorporan nuevos proyectos de diferentes disciplinas como el diseño, la fotografía, la gestión y la comunicación. Poco a poco, la base de proyectos asociados se va ampliando hasta llegar a los veintidós dos que forman parte en 2012.

La apertura de la Sala_0 en la ciudad como sala de medio formato de exhibición para la danza y las artes escénicas contemporáneas aporta mayor visibilidad en La Caldera y se convierte en un escenario de referencia para los artistas nacionales e internacionales. El nuevo espacio social, que empieza a llamarse La Prinzipal y dinamiza Carles Mallol, se convierte en el complemento perfecto a la programación, permitiendo desarrollar otro tipo de actividades de carácter más lúdico: encuentros con artistas invitados, proyecciones de cine, exposiciones y eventos artísticos en torno a la gastronomía.

Después de dos años luchando para poder mantener su sede en el barrio de Gracia, a finales de 2013, La Caldera se ve obligada a abandonar el edificio de la Calle Torrent d'en Vidalet 43, para trasladarse al edificio municipal que ocupa actualmente. Para cerrar esta etapa y conmemorar los primeros 18 años de trayectoria de La Caldera, se publica el libro de los 18 años de La Caldera.

En 2014 el Ayuntamiento de Barcelona, ​​a través del Instituto de Cultura y con el apoyo del Distrito de Les Corts, decide impulsar un nuevo centro de creación de danza y artes escénicas, ubicado en la calle Eugeni d'Ors número 12, la antigua sede de los cines Renoir Les Corts. El nuevo espacio se inaugura en abril de 2015, una vez finalizadas las obras de adecuación, con un proyecto de ciudad que quiere adaptarse a los nuevos tiempos y a la vez aprovechar la experiencia acumulada en los últimos 18 años.

La Caldera se incorpora así a la red pública de las Fábricas de creación de Barcelona y comienza una nueva etapa para llevar a cabo un proyecto público a cargo de la misma asociación sin ánimo de lucro que la fundó, ahora renovada y con una base de socios más amplia. La gestión del proyecto la asume el equipo profesional que ha gestionado La Caldera los últimos años, con la incorporación de Cristina Riera como gerente y coordinadora general.

En 2016 se abre por primera vez un concurso público para la selección de la dirección artística del centro, función que hasta el momento había sido desarrollada por un artista fundador, y es así como Oscar Dasí se convierte en el actual director artístico de la Caldera. Su proyecto profundiza en las líneas de actividad existentes, poniendo una especial mirada en la búsqueda y la investigación de nuevos lenguajes, así como en la recopilación y transmisión de la multitud de rastros, herramientas y saberes del cuerpo tan presentes en los procesos de creación.