Joaquín
Collado
Foto de Raúl Sánchez
JOAQUÍN COLLADO. Unfinished artist, caracolista. Topodancer, mime, contortionist, good-bender. He grew up in Villamalea (Albacete) and has been living in Barcelona since 2017. Through his practice, he explores processes to expand the contours of the human, with the desire to embrace multiple corporealities that exist within the spatial, the monstrous, and the poetic.
In 2021, he launched the curatorial project Paisaje, a festival of dances in his hometown. Currently, he is developing a research project on shame and dancing, from which an educational project with teenagers and a creative project linked to his Master's Final Thesis in Construction and Representation of Cultural Identities are emerging.
All these unfoldings allow him to imagine the artist he is becoming: one of multiple gestures, bordering between "high and low culture," the academic and the popular, the inside and the outside, the body and the wordiness.
Lo que no empieza aquí ni acaba aquí, pero tiene su nombre aquí
Con este proyecto me interesa explorar la materialidad de la lengua, en tanto que lengua, en tanto que lenguaje. Desde una relación húmeda y atenta al peso de la lengua, a su tacto y a su propia agencia, todo lo que hago (o más bien me dejo hacer) es lengüear y babear. Lengüear el gesto. Babear la palabra. La lengua aquí es molusco, monstruo sin cabeza o cabeza de mil lenguas. Desde una corporalidad de flote-blando, en estado de pasmo, babosa, sin fin ni sentido, sin tinta que la escriba ni paso que la marque, y a costa del fantasma, la medusa y el mimo que no mima nada, me pregunto cómo desorientar las lógicas de lo que nos constituye, nuestros múltiples nombres, las palabras, las identificaciones, para dejar aparecer lo monstruoso de la posibilidad.
Monstruo. Zombi. Fantasma. Medusa. Mimo. ¡Mimo! Pero mimo que no mima nada, ni siquiera a sí mismo. Se dice que, y aún diciéndose, no se sabe decir. Cuerpo parlêtre, que parece estar de paso en sí mismo. Uno que aterriza en sí mismo cada día siendo siempre todavía aún por primera vez. Cuerpo sin lenguaje. Lenguaje sin alojo de vocabulario, en todo caso. Pero bucal sí. Tartamudeo, balbuceo. Pero lengua… ¡ay que sí! Lalangue. Sus manos: un trozo de materia. Más de lo mismo con sus brazos-cabeza. Se deja flotar, medusa, sin dirección como va. Se suspende. Abre la mano como quien saluda al aire, sin hacer nada de eso, sin ser nada de eso, ni mano ni aire. Que fantasmear se da entre esas dos cosas. Levitar y ser pesado. Tocar y ser tocado. La piel aquí no es frontera pero insiste en contornear un alguien. Y no se precipita, precipitado como va. Así, sus atributos lo delatan, siendo esto parte de otra actuación. Lo que entra por los ojos tiene una historia. Las imágenes nos representan, y a la vez poco tienen que ver con lo que somos. La mirada ya sabemos. Ver no es lo mismo que mirar. Ver es disponerse a ver.
Elelelelellleellellaaalalaaatututututulolololaononononosotraasvossososonnososiono. Y no se comporta ese cuerpo como un jomvre, fantasma, zombi, mimo o medusa, aunque todo eso lo sea, parezca ser, o en ocasiones haga como que es. Tampoco se comporta como animal, y mucho menos como individuo, sin dejar por eso de serlo. Es uno, eso sí. Simplemente uno. Un simple. Punto final…
En residencia en La Caldera y en la Lavanderia a Vapore (Italia) en colaboración con el Institut Ramon Llull.
Nereo ahogándose
<Hay mucha esperanza, pero no para nosotros> Franz Kafka
Un pez en pleno fenómeno migratorio del océano al río alto, con el objetivo de desovar para morir, es expulsado del cauce del río por un choque de olas, y queda tumbado en la orilla, aleteando, a unos cuantos metros del agua.
Durante la residencia, el objetivo de trabajo será la investigación sobre el movimiento puro, encontrar nuevas fronteras en base a la linea del trabajo y lenguaje que vengo desarrollando, tanto en esta propuesta coreográfica como en anteriores. Encontrar, ahondando, el movimiento que me es más propio.